viernes, 15 de abril de 2011

The male nude - Fotografías by Julio Torassa 2008 - 2009







El hombre de hierro: la nueva masculinidad según Robert Bly


“El hombre es más ancho que el mar y que sus islas, y hay que caer en él como en un pozo, para salir del fondo con un ramo de agua secreta y de verdades sumergidas”.
Pablo Neruda, poeta chileno
La eterna búsqueda de la esencia toma a veces caminos extraños. Durante milenios, “lo femenino” y lo “lo masculino” parecieron dos mundos separados por alambradas casi insalvables de prejuicios e incomprensiones.
Más tarde, y a través de un largo y muchas veces amargo camino, las mujeres lograron que los varones tuvieran, tuviéramos que tener en cuenta el enorme caudal de la energía femenina
En realidad, fue una tarea conjunta: es decir, los hombres se dieron cuenta de que faltaba “algo” en su interior que no habían sido capaces de dar forma, y las mujeres reclamaron su espacio con la avasalladora fuerza de las injusticias pasadas. Ello nos llevó a movimientos como el feminista, que reivindicaron el papel de la mujer en la sociedad cayendo muchas veces en los mismos errores que el machismo había repetido hasta la saciedad…
La otra vía, la del redescubrimiento por parte de los hombres de su lado femenino, siguió su camino. Y llegó a cuotas más que interesantes y, en muchos casos, necesarios.
Evidentemente, el modelo de hombre autoritario y justiciero que se había enseñoreado del mundo desdeñando la sensibilidad y las emociones en general había fracasado, y urgía sustituirlo.
Pero…
La sustitución consistió en una asunción por parte de los hombres de un modelo femenino: es decir, de la aparición del “hombre suave”
Robert Bly es un poeta estadounidense nacido en 1926. Su biografía es fascinante: autor plenamente comprometido con su tiempo, perteneció a la Asociación Americana de Escritores contra la guerra de Vietnam y tuvo una influencia muy destacable entre los poetas de su generación. En 1952 recibió una beca Fulbright para viajar a Noruega, de donde procedía su familia, y comenzar un estudio de traducción de poetas noruegos al inglés.
En Europa, Bly descubrió no sólo a muchos poetas noruegos desconocidos para el público estadounidense, sino a muchos otros autores que le impactaron profundamente, comoMachado, Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda, César Vallejo, o el místico sufí Rumi.
Decidió dar a conocer la obra de estos autores en EEUU. Sus iniciativas posibilitaron que muchos escritores de su época conocieran a estos poetas y los apreciaran en su justa medida.
En 1990 publicó IRON JOHN (editado en español por Gaia Ediciones). En el realiza un análisis de los arquetipos que aparecen en el cuento “Juan de Hierro” de los hermanos Grimm.
Este libro iba a convertir en un clásico que iniciaría lo que se ha venido en llamar “la nueva masculinidad“, y serviría de punto de partida para que en Estados Unidos se creara el“Movimiento del hombre mitopoético”.
Bly analiza al hombre desde una perspectiva basada en Carl Gustav Jung. A través de diferentes técnicas como el estudio de los conocimientos arquetípicos inscritos en los “cuentos de hadas”, intenta averiguar cuál sería el camino para poder desarrollar de verdad el pleno potencial que los hombres poseemos en nuestro interior.
Me parece un punto de vista muy interesante para poder abordar un tema, el de la masculinidad, que creo que urge tratar. Para poder crecer, no basta con destruir: hace falta descubrir, sacar a la luz, la verdadera esencia que nos llevará a vivir en armonía.
Os dejo con sus palabras sobre “el hombre suave” que aparecen en el primer capitulo de “Iron John”: si bien menciona al hombre americano, creo que lo que dice es en gran medida universal.
Qué gran punto de partida… si entendemos que es eso, un principio, y no un final.
En los setenta, empecé a detectar por todo el país un fenómeno que podríamos denominar «el varón suave». Incluso hoy en día cuando hablo en público, más o menos la mitad de los varones jóvenes son del tipo suave. Se trata de gente encantadora y valiosa —me gustan—, y no quieren destruir la Tierra o dar comienzo a una guerra. Su forma de ser y su estilo de vida denotan una actitud amable hacia la vida.
Pero muchos de estos varones no son felices. Uno nota rápidamente que les falta energía. Preservan la vida, pero no la generan. Y lo irónico es que a menudo se les ve acompañados de mujeres fuertes que definitivamente irradian energía.
Nos encontramos ante un joven de fina sensibilidad, ecológicamente superior a su padre, partidario de la total armonía del universo y sin embargo con poca vitalidad que ofrecer.
La mujer fuerte o generadora de vida que se graduó en los sesenta, por decirlo así, o que heredó un espíritu más viejo, desempeñó un papel importante en la creación de este hombre preservador, que no generador, de vida.
Recuerdo una pegatina de los años sesenta en la que se leía: «LAS MUJERES DICEN SÍ A LOS HOMBRES QUE DICEN NO.» Sabemos que hacía falta tanto valor para resistirse al reclutamiento, ir a la cárcel o exiliarse al Canadá, como para aceptar el reclutamiento e ir a Vietnam. Pero las mujeres de hace veinte años decían claramente que preferían al varón más suave y receptivo.
De modo que el desarrollo del hombre se vio ligeramente afectado por esta preferencia. La virilidad no receptiva era equiparada a la violencia, mientras que la receptiva era premiada.
Algunas mujeres enérgicas, tanto entonces como ahora en los noventa, elegían y siguen eligiendo a hombres suaves como amantes y, tal vez, como hijos. La nueva distribución de energía «yang» entre las parejas no se dio accidentalmente. Los jóvenes, por diversas razones, querían mujeres más duras, y las mujeres empezaron a desear hombres más suaves. Durante un tiempo parecía un buen arreglo, pero ya lo hemos experimentado lo bastante como para saber que no funciona.
La primera noticia de la angustia de los hombres «suaves» la tuve al oírles contar sus historias durante las primeras reuniones de varones. En 1980, la comunidad lamaística de Nuevo México me pidió que diera una conferencia para un público exclusivamente masculino, la primera que organizaban, en la que participaron unos cuarenta varones. Cada día nos dedicábamos a un dios griego y a una antigua historia, y luego, por la tarde, nos reuníamos a conversar.
Cuando los más jóvenes hablaban, no era raro que se pusieran a llorar a los cinco minutos. Me asombró la cantidad de dolor y angustia de aquellos jóvenes.
Sus aflicciones se debían en parte al alejamiento de sus padres, que acusaban agudamente, pero otra parte se debía a problemas en sus matrimonios o relaciones de pareja. Habían aprendido a ser receptivos, pero la receptividad no era suficiente para sacar adelante sus matrimonios en tiempos de crisis. Toda relación necesita de vez en cuando cierta violencia: la necesitan tanto el hombre como la mujer. Pero, cuando surgía esta necesidad, el hombre solía quedarse corto. Su actitud era positiva, pero su relación y su vida requieren algo más.
El hombre «suave» era capaz de decir: «Sé lo que estás sufriendo y considero tu vida tan importante como la mía, y cuidaré de ti y te consolaré.» Pero no podía decir lo que quería, y mantener su postura. Resoluciones de ese tipo eran tema aparte. En la Odisea, Hermes le ordena a Odiseo que cuando se aproxime a Circe, que representa cierto tipo de energía matriarcal, levante o muestre su espada. En estas primeras sesiones, a muchos de los más jóvenes les costaba distinguir entre mostrar la espada y herir a alguien.
Un hombre, una especie de encarnación de ciertas actitudes espirituales de los sesenta, un hombre que había vivido en un árbol en las afueras de Santa Cruz durante un año, se descubrió incapaz de extender el brazo cuando sostenía una espada. Había aprendido tan bien a no lastimar a nadie, que no podía alzar el acero, ni siquiera para reflejar la luz del sol. Pero mostrar una espada no implica necesariamente pelear.
También puede sugerir una alegre firmeza. El viaje que muchos americanos han emprendido hacia la «suavidad», hacia la «receptividad» o hacia «el desarrollo del lado femenino» ha sido un viaje enormemente valioso, pero aún queda mucho por recorrer.
No hay punto de llegada.
Página oficial: Robert Bly
Venta del libro online: Casa del libro
En El Blog Alternativo: 
Nueva masculinidad

“Los hombres macho son dinosaurios y los blandos representan
el progreso, pero han perdido algo. Lo mismo sucede con la mujer,
que en su paso de débil a fuerte ha sacrificado la feminidad”
“La mujer de hoy desarrolla su poder a través de lo masculino;
es decir, sois más mentales y más duras. El verdadero poder
femenino es la conexión con lo interno, precisamente con la
feminidad, la capacidad intuitiva, creativa y visionaria.
La receptividad, principio femenino, no es pasividad”
“Lo femenino y lo masculino son dos potencias del universo
que, cuando se unen, transforman. Cuando la mujer
recupera su feminidad real y él su masculinidad,
recuperan la tensión creativa”
Mark Josephs-Serra
cofundador de Culture of Honouring Project
Los hombres y mujeres contemporáneos estamos desubicados y desorientados respecto a nuestra verdadera energía y eso hace que no se produzca alquimia en las parejas y que existan tantas tensiones, rupturas e infelicidad.
Masculino y femenino son dos visiones que en muchos puntos parecen irreconciliables y que tienen peso, no sólo en las relaciones, sino en la propia estructura social. Y sobre este importante tema y los grandes retos que afronta el ser humano al respecto profundiza Mark Josephs-Serra.
Mark Josephs-Serra fue monje hindú, brahmán, durante más de 10 años y actualmente es experto en la exploración de la masculinidad y la feminidad. Es autor del libro ‘Sex, Spirit and Community’ y en 2005 junto a su esposa Elisabeth, que fue monja budista y es experta en empoderamiento de la mujer, fundaron The Culture of Honouring Project.
“El Proyecto de Una Cultura que Honra” es un movimiento social que pretende recuperar el auténtico significado de lo masculino y lo femenino en nuestra cultura más allá de los estereotipos imperantes.
El matrimonio Josephs-Serra imparten cursos sobre el tercer hombre y la tercera mujer por todo el mundo y el 25 de octubre del 2009 participarán en el acto “La nueva cultura de las relaciones” de Barcelona Inspira Conciencia.
En esta entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia el 22-9-2009 al Sr Josephs-Serra nos habla de nuestros roles pasados, presentes y futuros y en el vídeo de abajo, y junto su mujer, explica lo que ocurre en las parejas de hoy.
La ecología es importante, el crecimiento personal más, pero también necesitamos que las relaciones de pareja sean sanas para crear una sociedad más consciente. “Los hombres macho son dinosaurios y los blandos representan
el progreso, pero han perdido algo. Lo mismo sucede con la mujer,
que en su paso de débil a fuerte ha sacrificado la feminidad”
“La mujer de hoy desarrolla su poder a través de lo masculino;
es decir, sois más mentales y más duras. El verdadero poder
femenino es la conexión con lo interno, precisamente con la
feminidad, la capacidad intuitiva, creativa y visionaria.
La receptividad, principio femenino, no es pasividad”
“Lo femenino y lo masculino son dos potencias del universo
que, cuando se unen, transforman. Cuando la mujer
recupera su feminidad real y él su masculinidad,
recuperan la tensión creativa”
Mark Josephs-Serra
cofundador de Culture of Honouring Project
Los hombres y mujeres contemporáneos estamos desubicados y desorientados respecto a nuestra verdadera energía y eso hace que no se produzca alquimia en las parejas y que existan tantas tensiones, rupturas e infelicidad.
Masculino y femenino son dos visiones que en muchos puntos parecen irreconciliables y que tienen peso, no sólo en las relaciones, sino en la propia estructura social. Y sobre este importante tema y los grandes retos que afronta el ser humano al respecto profundiza Mark Josephs-Serra.
Mark Josephs-Serra fue monje hindú, brahmán, durante más de 10 años y actualmente es experto en la exploración de la masculinidad y la feminidad. Es autor del libro ‘Sex, Spirit and Community’ y en 2005 junto a su esposa Elisabeth, que fue monja budista y es experta en empoderamiento de la mujer, fundaron The Culture of Honouring Project.
“El Proyecto de Una Cultura que Honra” es un movimiento social que pretende recuperar el auténtico significado de lo masculino y lo femenino en nuestra cultura más allá de los estereotipos imperantes.
El matrimonio Josephs-Serra imparten cursos sobre el tercer hombre y la tercera mujer por todo el mundo y el 25 de octubre del 2009 participarán en el acto “La nueva cultura de las relaciones” de Barcelona Inspira Conciencia.
En esta entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia el 22-9-2009 al Sr Josephs-Serra nos habla de nuestros roles pasados, presentes y futuros y en el vídeo de abajo, y junto su mujer, explica lo que ocurre en las parejas de hoy.
La ecología es importante, el crecimiento personal más, pero también necesitamos que las relaciones de pareja sean sanas para crear una sociedad más consciente.

Algunos conceptos acerca de la masculinidad





Masculinidad


El concepto de masculinidad, concepto que ha sufrido modificaciones sustanciales en los últimos tiempos. Por masculinidad se entiende una serie de significados de orden social que son dinámicos y se van construyendo de acuerdo a las necesidades y también por la interacción de "unos con otros". Existen componentes biológicos que pueden influir de alguna manera, pero esto es en muy pocos de los casos en donde la testosterona (hormona masculina) se encuentra elevada.

También en lo referente a la virilidad está en constantes cambios de acuerdo al contexto histórico, cultural, social, económico entre otros.

Los hombres tratan de demostrar constantemente su virilidad y masculinidad a través de actos que se alejen de lo femenino, dicha demostración es constante durante todos los días y toda la vida. En ocasiones el indicador más evidente de virilidad es la agresividad o la violencia, ejerciendo esta con quien esté enfrente para ser catalogado como viril, y con esto ha hecho que se creen una serie de actitudes y de cercos delimitando lo masculino como diferencia de lo femenino y no con atributos propios y valiosos.

El aprendizaje social y cultural del ser masculino tiene como punto importante el tener bajo control todas las emociones y sentimientos hacia sí mismo, los demás y las situaciones en general por lo que desarrollan un espacio emocional más limitado y menos flexible que las mujeres, y llegan a confundir sus emociones con las expectativas que su grupo social tiene para con ellos. La masculinidad, como un estereotipo, va siempre unida a determinadas cualidades, sobre todo asociadas con la fuerza, la violencia, la agresividad y la idea de que es necesario estar probando y probándose continuamente que se "es hombre".De aquí que generalmente se aborde al hombre partiendo de dicho estereotipo, sin embargo, hay nuevas aportaciones a la investigación de los hombres desde la perspectiva de lo masculino, a partir de características positivas.

En nuestro mundo dinámico, se dice que el hombre está transformándose, modificándose y que actualmente no sólo se está en un momento de transición, sino en una verdadera crisis. Más aún, como lo dice K. Thompson: "la masculinidad no está en crisis, sino que la masculinidad podría no existir".
Estos modos de ser hombre y por lo tanto de masculinidades nos llevan a concluir que además del modelo predominante "hay tantas formas masculinas de fracasar como formas masculinas 

jueves, 14 de abril de 2011

Display de lo autómata - 2009


Display de lo autómata
Determinación de una forma creada desde el caos y hacia el caos
Direcciones que casi no soportan su sustento ambiguo
Levedad ante el río de la conquista subliminal
Julio Torassa
(foto digital Panasonic - LZ3 - Entre Ríos  Villaguay)
















Borges... siempre Borges

Si el sueño fuera como dicen una tregua,
un puro reposo de la mente,
¿Por qué, si te despiertan bruscamente, sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar?
La hora nos despoja de un don inconcebible, tan íntimo que solo es traducible en un sopor que la vigilia dora de sueños,
que bien pueden ser reflejos truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y q el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro sueño, del otro lado de su muro?

J L Borges

Yo invento esto cientos de veces

Siempre tendrás un lugar en mí. Lo hemos edificado en silencio. Bellas ventanas dan al paraíso y al infierno, sin purgatorio; a veces con lucidez aterradora, y otras como dos niños sumidos en la gracia. Allí te espero, cuando las campanas suenen.

Lo bueno y lo malo q son si no atajos por lo q alcanzar la pena, antes o después. Mejor el instante q anula el tiempo de lo sucesivo a lo que ya ocurrió, a lo que esta por comenzar. A eso llamamos olvido, como a esas luces en el cielo astros y flores, a esos colores que se agitan.

No te vayas,

. Lo primero que conocí de vos fue tu ausencia. Soy sabio en esto. El dolor y la dicha generan un mismo fruto, el sabor es idéntico.