miércoles, 11 de mayo de 2011

Corría el 2010...

Corría el 2010, ya casi terminaba,
 yo, y lo que quedaba de mi ser en recuperación pensaban en la efímera situación de ese presente que aún no deja de existir,
 casi siempre más y mejores cosas suceden, cosas inesperadas, y en eso justamente radica la enemistad con uno mismo,
 hay veces en las que no puedo sonreír, y no es por falta de ganas,
 o porque no crea en que la risa es vida, sino, mas bien, porque de verdad no hay una auténtica causa,
 a veces quiero no sonreír, quiero no sentirlo como una obligación conmigo mismo, para  comprender que definitivamente vivo en un gran conflicto, una batalla sin ganadores,
 en este sentido es cuando manifiesto que de verdad hay ciertas cosas que me provocan la levedad suficiente para callar.
Tengo todo y no tengo una simple justificación para no tenerlo,
 pienso en cuan distinto seria tener una situación en la cual enmarcar mi dialogo,
 pensarlo en algo que deriva de otro tiempo,
 mi causa no es sola revolución, no es un motivo, es una simbiosis.
Cuanta satisfacción obtendría en no pensar,
 algo que por obviedad no voy a dejar de hacer,
 pero si, algo que puedo representar a través de una manera de ver,
 y si solo sueño cada día con despertar a mi lado, que seria de nosotros…
 si solo lo pensara así, si cada día que pasa cambiase de libro,
 si no continuara con lo distinto, con lo irracional,
 y al final, no es siempre el mismo examen,
 vivir ha empezado a ser cada día más y más una gran incongruencia,
 me despierto y pienso en esa fecha en la q decidiste ya no estar, y ser otro,
 rasgar tus sueños de papel en sabanas manchadas de ilusiones que nunca fueron verdad,
 agradezco hoy, pienso que la suerte ya estuvo echada,
 perdiste la oportunidad, me hiciste perderla a mí,
 y yo te pienso,
 pero ya no como si fuese yo,
 si no como una insignificante arena que alguna vez sirvió para construir el gran castillo en el cual albergue mi sueño.
J T